Dentro de la Guardia Civil, la Criminalística ocupa un lugar singular. Es la especialidad que convierte los indicios en certezas, que traduce el caos de una escena en una secuencia comprensible de hechos. Su labor no se apoya en conjeturas, sino en método científico, rigor técnico y una cadena de actuaciones perfectamente estructurada.
La Criminalística no busca protagonismo. Trabaja en silencio. Observa, mide, compara y documenta. Gracias a ella, la investigación penal se apoya en pruebas objetivas y verificables, esenciales para garantizar la seguridad jurídica y el esclarecimiento de los hechos.
Una de las funciones más conocidas de la Criminalística es la inspección ocular técnico-policial. Esta actuación se realiza en el lugar donde han ocurrido los hechos y tiene como objetivo fijar la escena tal y como se encuentra en el primer momento.
Se documentan posiciones, huellas, restos materiales, daños y cualquier elemento que pueda aportar información relevante. La fotografía técnica, la planimetría y el levantamiento de croquis permiten conservar la escena para su análisis posterior, incluso cuando el lugar ya no existe físicamente.
A partir de estos datos, los especialistas pueden reconstruir lo sucedido con precisión, estableciendo secuencias temporales y descartando hipótesis no sustentadas por la evidencia.
La Criminalística abarca distintas áreas altamente especializadas. La balística forense analiza armas de fuego, proyectiles y vainas para determinar su origen, funcionamiento y posible vinculación con hechos concretos. Cada marca, cada deformación, aporta información.
Otra vertiente esencial es el estudio de trazas: fibras, vidrios, pinturas o restos microscópicos que pasan inadvertidos a simple vista. Estos elementos permiten relacionar personas, objetos y lugares con un alto grado de fiabilidad.
La identificación de huellas dactilares, palmares y plantares sigue siendo un pilar fundamental. A ello se suma el análisis de documentos y grafística, clave en investigaciones de falsificación o fraude.
Buena parte del trabajo criminalístico se desarrolla en laboratorio. Allí se aplican técnicas avanzadas de análisis físico-químico y biológico. El estudio de ADN, por ejemplo, ha supuesto un salto cualitativo en la investigación penal, permitiendo identificar o excluir implicados con un nivel de certeza sin precedentes.
Los laboratorios criminalísticos trabajan bajo estrictos protocolos de calidad y trazabilidad. Cada muestra sigue una cadena de custodia rigurosa que garantiza su validez judicial. La Criminalística no solo investiga, también respalda sus conclusiones con procedimientos auditables y reproducibles.
La versatilidad de la Criminalística se ve con claridad en accidentes de gran magnitud, donde el escenario cambia rápido y el margen de error es mínimo. En el accidente ferroviario del 18 de enero de 2026 en Adamuz (Córdoba), los equipos especializados trabajaron sobre un tramo con daños severos y acceso complejo, tratando el área como una escena técnica: fijación fotográfica y planimétrica, búsqueda sistemática de indicios, toma de muestras y preservación de evidencias con cadena de custodia desde el primer momento.
En este tipo de siniestros, el objetivo no es “encontrar una explicación rápida”, sino conservar la realidad del escenario antes de que la altere el tiempo, la maquinaria de rescate o las labores de restitución del servicio. Se documentan elementos clave como el estado del carril y sus uniones, deformaciones y fracturas, huellas de arrastre, restos materiales y posibles marcas compatibles con impactos, además del análisis del material rodante afectado. Todo ello se hace coordinadamente con técnicos competentes (por ejemplo, de infraestructura) y bajo una premisa de prudencia que también se trasladó públicamente: hablar de causas en caliente es especulación.
Con el avance de la investigación, el trabajo criminalístico se apoya en piezas “silenciosas” pero decisivas, como los registradores del tren (caja negra) y la evaluación detallada de la vía. En el caso de Adamuz, distintas informaciones periodísticas y coberturas técnicas han señalado como hipótesis de trabajo una posible incidencia en una soldadura aluminotérmica del tramo, dentro de una investigación que sigue en curso y que requiere contrastar cronología, evidencias físicas y datos registrados.
Estas actuaciones aportan claridad en contextos donde confluyen múltiples factores (infraestructura, mantenimiento, material rodante, condiciones operativas y variables humanas) y donde cualquier detalle, por mínimo que parezca, puede cambiar la lectura final de los hechos. Aunque cada investigación es distinta, el método científico permanece constante: observar, medir, contrastar… y concluir solo cuando la evidencia lo permite.
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil tiene como misión esencial aportar apoyo técnico y científico a las investigaciones judiciales y policiales. Su trabajo se centra en transformar indicios en pruebas con validez legal, aplicando procedimientos estandarizados y métodos verificables que reduzcan la incertidumbre y refuercen la seguridad jurídica.
Entre sus funciones principales se encuentra la inspección técnico-policial de escenarios, la fijación de la escena mediante técnicas de documentación (fotografía, planimetría y registro técnico), y la recogida de evidencias siguiendo protocolos estrictos de conservación y cadena de custodia. Esta trazabilidad garantiza que cada indicio pueda ser presentado y evaluado en sede judicial con plena fiabilidad.
Asimismo, el Servicio desarrolla informes periciales que sostienen conclusiones basadas en datos, mediciones y análisis contrastables. Estas actuaciones son especialmente relevantes en investigaciones complejas, delitos graves, siniestros de gran magnitud o escenarios con múltiples variables concurrentes, donde el rigor técnico marca la diferencia entre una hipótesis plausible y una conclusión demostrable.
La Criminalística se apoya en áreas de trabajo altamente especializadas, coordinadas para ofrecer una respuesta integral. Aunque cada caso define qué recursos se activan, existen departamentos clave que concentran buena parte de la actividad técnica:
La coordinación entre estos departamentos permite que la investigación no dependa de una única perspectiva: la evidencia se contrasta, se cruza y se refuerza con análisis complementarios, aumentando la solidez técnica del resultado final.
La Criminalística es una especialidad exigente. Requiere precisión, paciencia y una actualización constante de conocimientos. Los avances tecnológicos obligan a una formación permanente, pero también ofrecen nuevas herramientas para mejorar la eficacia investigadora.
Quienes sienten interés por esta vertiente científica del servicio público encuentran en la oposición a la Guardia Civil el primer paso para acceder a una carrera profesional sólida, con múltiples posibilidades de especialización y un impacto real en la sociedad.
La Criminalística no busca respuestas rápidas, sino respuestas correctas. Es la disciplina que transforma indicios en pruebas y dudas en conclusiones fundamentadas, reforzando la confianza en la justicia y en las instituciones que la sirven.

