En Oposiciones Guardia Civil sabemos que, cuando decides prepararte para ingresar en el cuerpo, no solo estudias un temario: también te acercas a casi dos siglos de historia, tradición y símbolos que forman parte de la identidad de España. La Guardia Civil, fundada en 1844 por el Duque de Ahumada, es mucho más que un uniforme verde y un tricornio: es presencia en los pueblos pequeños, en las carreteras, en aeropuertos, en las costas y hasta en misiones internacionales, bajo bandera de Naciones Unidas o de la Unión Europea.
A lo largo de estos casi doscientos años, la institución ha acumulado infinidad de anécdotas, cambios y curiosidades que rara vez aparecen en los manuales. Y sin embargo, conocerlas ayuda a entender mejor el espíritu de un cuerpo que se ha mantenido firme, adaptándose a cada época sin perder su esencia.
Por eso hoy queremos compartir contigo 10 curiosidades históricas de la Guardia Civil que, como opositor o futuro guardia, te harán mirar este uniforme con otros ojos.
El cuerpo se fundó oficialmente el 28 de marzo de 1844. Todo correcto… hasta que el propio Duque de Ahumada, que era el cerebro de la idea, dijo que aquello no estaba bien definido y pidió repetirlo. Así que en mayo se volvió a sacar un decreto nuevo. En la práctica, la Guardia Civil tiene dos cumpleaños en el mismo año, como si hubiera necesitado un «segundo intento» para arrancar.
Francisco Javier Girón y Ezpeleta, más conocido como el Duque de Ahumada, nació en Pamplona en 1803. Militar de carrera, con experiencia en guerras carlistas, fue quien dio forma a la Guardia Civil. Quería un cuerpo disciplinado, con fuerte arraigo en el mundo rural, porque ahí es donde el Estado tenía menos presencia. Lo curioso es que, siendo navarro, acabó diseñando una institución que se extendió por todo el país.
A la Guardia Civil la llamamos «la Benemérita», pero no es un mote popular inventado por la gente. En 1929 recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia, por sus servicios en catástrofes, inundaciones y rescates. Ese reconocimiento oficializó el término. Desde entonces, ser «benemérito» ya no era una etiqueta simpática, sino un título ganado a pulso.
Hoy el verde está tan asociado a la Guardia Civil que parece que lo llevaron siempre. Pues no: en el XIX vestían de azul oscuro, tanto que en fotos antiguas cuesta distinguirlos de la infantería. El verde empezó a usarse en capas para el campo y no se generalizó hasta bien entrado el siglo XX. Y ojo: el cambio no fue moda, fue pura practicidad, porque en el monte el verde camuflaba mucho mejor.
El Duque de Ahumada decidió que el tricornio iba a ser parte del uniforme. Al principio solo para la caballería, pero luego se lo endosaron todos. Era un sombrero que ya no usaba nadie en Europa, parecía un anacronismo, y fue objeto de coplas y chistes. Y sin embargo, con los años se convirtió en un icono inconfundible. Hoy se ve menos en servicio, pero sigue siendo la imagen más reconocible del cuerpo.
En 1845 se aprobó una Real Orden que obligaba a los guardias a llevar bigote. No era estética, era cuestión de «presencia». Durante décadas fue parte del uniforme igual que el tricornio. Quien quisiera ser guardia, tenía que dejarse bigote sí o sí. La norma se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. Hoy nos puede parecer una excentricidad, pero en aquella época el bigote era sinónimo de autoridad. En la foto, José Aranguren un general de la Guardia Civil, fusilado por mantenerse fiel a la República durante la guerra civil española.
Los primeros guardias usaban un escudo con las letras «G» y «C» coronadas. En 1943 se decidió modernizarlo: nació el emblema actual, la espada cruzada con el haz de lictores. El cambio fue un símbolo de renovación y también una forma de diferenciarse de otros cuerpos militares. El de ahora es el que cualquiera reconoce en la solapa o en los coches patrulla.
Cuando empezó, en 1844, la Guardia Civil tenía 5.769 efectivos. Un cuerpo pequeño para un país tan grande, pero suficiente para empezar a vigilar caminos y pueblos. Hoy la cifra ronda los 77.000. En menos de dos siglos ha pasado de ser una fuerza testimonial a tener presencia en cada rincón del país, e incluso fuera de España en misiones internacionales.
Hubo que esperar hasta 1988 para que las primeras mujeres pudieran ingresar. Fueron 197 las que se presentaron a la Academia de Baeza aquel año. Al principio eran minoría y tenían que soportar recelos, pero con el tiempo demostraron que podían estar en cualquier especialidad: tráfico, montaña, investigación criminal. Hoy su presencia es normal, pero hace 35 años fue toda una revolución.
No todo el mundo lo sabe, pero la Guardia Civil tiene un teléfono específico y confidencial para denunciar amenazas terroristas: el 900 100 062. Es gratuito y no aparece tanto en campañas como el 091 o el 112, pero lleva años funcionando como línea directa para avisos sensibles. Un detalle curioso que demuestra que la institución también guarda sus propios recursos menos conocidos.
La Guardia Civil es mucho más que una institución con uniforme verde. Detrás hay casi dos siglos de historia, con normas curiosas como la del bigote obligatorio, símbolos que en su día parecían anticuados y acabaron convertidos en iconos, e incluso teléfonos secretos para casos delicados. Conocer estas anécdotas es también una forma de entender el espíritu de un cuerpo que sigue muy presente en la vida cotidiana de los españoles. Y si estás dando el paso de prepararte para formar parte de esta historia, en nuestra academia oposiciones Guardia Civil encontrarás la guía y el apoyo necesarios para conseguirlo.
Imágenes con licencia CC-BY-SA, del archivo de la Guardia Civil.